Cómo Ayudarnos
Lo Qué Dicen Los Voluntarios
Ser voluntario con Olancho Aid es una experiencia definitivamente recompensada. No sólo cambiará las vidas de niños aquí en Olancho, sino que cambiará su propia vida también. Aquí hay algunos testimonios de nuestros voluntarios.
Encontré Un Segundo HogarKathleen Wood
Ser voluntario con la Fundación Olancho Aid ha influido mucho en mi vida. La oportunidad de dar clases y compartir en el proceso de aprendizaje con niños ha sido una de las experiencias más significativas que he tenido como voluntaria. El personal de la Fundación siempre era abierto y alentador y me ayudaba realizar una experiencia en que realmente contribuí mis talentos y habilidades aquí en Honduras. Personalmente y profesionalmente, mi tiempo aquí en Olancho ha sido una gran experiencia y estoy muy agradecida a la Fundación.
Juticalpa, Olancho es una comunidad de personas muy abiertas y sinceras. Me gustaba la vida hondureña, desde los mercados al aire libre hasta la comida tradicional y las reuniones de familia. De veras, encontré un segundo hogar. Los amigos que tengo en Olancho serán amigos para toda la vida. No hay duda de que Juticalpa siempre se quedará como uno de mis lugares favoritos del mundo.
Es Algo Que Tiene Que Vivir Por Si MismoColleen Aber
Después de mi primer viaje a Honduras en marzo de 2006, sabía que quería regresar de nuevo durante el verano. Un amigo mío sugirió Olancho Aid y me interesó inmediatamente por su dedicación a muchas escuelas. Como soy maestra, quería meterme en la educación de Centroamérica. Recibí mucha ayuda de la Fundación mientras planeaba mi viaje. Hablé con otra voluntaria y ella me ayudó con todas mis preguntas de que traer conmigo y de que esperar de la vida hondureña.
Creo que lo mejor parte de trabajar con la Fundación Olancho Aid es que ofrecen una gran variedad de oportunidades para voluntarios. Se puede hacer cualquier trabajo: trabajar en una escuela para niños con discapacidades o ayudar con publicaciones o dar clases en la universidad o pasar tiempo en un hogar para huérfanos. Yo pasaba mi tiempo en la escuela primaria durante el día, iba al hogar por las tarde y ayudaba con varios proyectos durante la noche. También, tenía la oportunidad de jugar al fútbol con algunas chicas hondureñas e ir a las ferias durante los fines de semana. Cada persona que conocí y cada persona con quien trabajé fueron amables y sinceramente agradeció mi ayuda.
Yo recomendaría a cualquier persona interesada en ser voluntario en Centroamérica contactar Olancho Aid porque estoy segura de que la fundación hará todo lo posible para que sea cómodo y apreciado durante su tiempo en Honduras, no importa si sea para tres semanas o tres meses o más. Honduras es un país increíble lleno de personas maravillosas. Fui a Honduras pensando que yo le ayudaría a la gente, pero la verdad es que las personas hondureñas también me ayudaron porque me enseñaron de su cultura y me dieron una nueva perspectiva de la vida estadounidense. Realmente, no encuentro palabras para definir la manera en que ésta experiencia me ha cambiado. Es algo que tiene que vivir por si mismo.
Veo Un Futuro Mejor Para HondurasAnne McCarthy
Entre las edades de 19 y 26, yo contemplaba mucho en hacer trabajo de voluntario religioso. Pero, guardaba el pensamiento en mi mente, pensando en ello como una experiencia extra que podría hacer si un día me encontraba cansada de la vida diaria. Pero estaba harta de siempre declarar mis ideas ideales y estaba lista, por fin, realizarlas. Sabía que estaría incapaz de ser voluntaria todo un año, como requieren muchas organizaciones extranjeros de voluntarios. Entonces, decidí venir a Honduras y trabajar con Olancho Aid. Fue una experiencia perfecta en que pude ocupar mi pasión de enseñanza, mi amor de niños y mi deseo de vivir con gente muy diferente.
En Juticalpa, me alegro los saludos diarios de "Good Morning, Teacher!" que recibo de los alumnos de Santa Clara. Me encanta el cariño de los estudiantes de la Escuelita Nazareth y me llena de esperanza la compasión, consideración, conocimiento, y visión de los alumnos del Instituto Cardinal Rodríguez. Puedo ver un futuro mejor para Honduras en los ojos de estos jóvenes.
Viajar sola (en vez de ser parte de un grupo grande) a un pueblo poco conocido por los turistas ha sido una experiencia de inmersión invalorable. Siempre llevaré conmigo las historias de las personas con quien he compartido mi vida durante estas seis semanas. Y regresaré a los Estados con un poco de la paz y satisfacción que define parte de la vida "bien bonita" de Honduras.
Olancho Está MejorandoMatthew Hogg
Como un programador de páginas de Web, hay cosas que he hecho aquí en Olancho que nunca esperaba. Allá en mi país, mi trabajo era un trabajo típico y aburrido de siempre estar en frente de la computadora, ¡pero aquí nunca sé que va a pasar trabajando con Olancho Aid! En cualquier momento, por ejemplo, me puedo encontrar en la paila de un camión, en ruta al río para almorzar con los niños de la Escuelita Nazareth.
Obviamente, el personal de la Fundación—y los alumnos—saben divertirse. Hay un gran entusiasmo para la vida aquí. Pero, también, se trabaja seriamente. Hay una determinación fuerte de educar a los jóvenes de Olancho, como si (y porque) sus vidas dependen en esto. Entre los estudiantes, hay un deseo auténtico de aprender y participar en sus comunidades. Es una pasión que yo no recuerdo ver cuando estudiaba en el colegio.
Cuando veo el trabajo que se hace aquí en Juticalpa, no tengo ninguna duda de que Olancho está mejorando. Por esta razón hay que continuar el trabajo de la Fundación Olancho Aid.


